¿Próspero 2010?

En estas fechas es obligado hacer planes para el año que entra. Tanto en casa como en las empresas nos dedicamos a hacer nuestro, más o menos exhaustivo, presupuesto anual. En plena crisis económica, crisis principalmente de consumo y crédito, se plantea la disyuntiva clásica: ¿cuál puede ser nuestro nivel de gasto aconsejable?

Desde luego, en casa hay una relación de gastos primordiales que son la base del día a día familiar: vivienda, alimentación, ropa básica y educación. Tras estos, vienen los secundarios, donde intentamos recortar (ropa, ocio, complementos,…) hasta llegar a un nivel de tranquilidad razonable. Esta claro que, si no hay consumo no hay progreso, pero se debe llegar al punto de equilibrio en el gasto que pueda ser sostenido en el tiempo sin ayudas extras (créditos bancarios, ventas no planificadas, ayudas familiares,…).

Cuando hablamos de empresas, la división es similar, aunque más compleja. Ni soy economista, ni mi intención es diseccionar la contabilidad de una empresa. Pero si está claro que cualquier gestor intenta disminuir los costes, tanto fijos como variables, no está tan claro que hacer con las previsiones de inversión. Reducir la inversión supone poner en crisis el crecimiento de la empresa, mantener o incluso ampliarlo puede resultar arriesgado.

En mi opinión, la importancia no está tanto en la cantidad como en el destino. Aumentar la cantidad invertida en maquinaria, cuando no se prevé un aumento de demanda puede resultar un error. Aumentarlo en marketing no tiene porqué serlo. Lo importante es que la inversión vaya destinada a ayudar a que la empresa crezca dentro de cualquier contexto posible. Aumentar el nivel de conocimiento de una empresa entra dentro de este grupo. Aumentar el parking de maquinaria, no necesariamente. En definitiva, para tomar decisiones en un contexto cambiable, es necesario hacer una distinción entre variables coyunturales y estructurales. Amoldándonos a los sucesos coyunturales, la empresa salvará mejor los escollos del día a día, pero los planes de crecimiento de la empresa estarán basados siempre en los estructurales. Sólo con visión a largo plazo conseguiremos convertir cualquier crisis en un simple bache.

Mi más sincero deseo de prosperidad para todos. Especialmente para esos millones de trabajadores a los que la crisis está haciendo tanto daño.

Feliz y Sostenible 2010.

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