El Constructor y la Gestión en obra de los RCD.

Una vez realizado el encargo de ejecutar un proyecto, la gestión de los RCD comprende el conjunto de actividades encaminadas a dar a estos residuos el destino más adecuado, de acuerdo con sus características, para proteger la salud humana, los recursos naturales y el medio ambiente.

El II Plan Nacional de RCD propone una serie de medidas y criterios a aplicar por los constructores para la prevención en la generación de residuos en obra. En general,  no se alejan mucho del sentido común, y son las necesarias igualmente para una gestión adecuada de la obra. Muchas de estas medidas debe implantarlas el constructor en el sistema de gestión de la empresa, pero otras necesitan de la colaboración de proyectistas y dirección facultativa.

A continuación desarrollamos algunas medidas que consideramos interesantes:

  • La aplicación de sistemas adecuados de gestión ambiental y de gestión de la calidad por parte de las empresas constructoras. Así como la incorporación de herramientas de planificación de obras los aspectos de RCD, con registros de control que incluya tipos de residuos, cantidades origen, destino o costes.
  • Aplicar herramientas para una gestión correcta de compras y almacenes, minimizando las cantidades no utilizadas. Conocimientos de la ubicación de proveedores cercanos a la obra. Es mejor construir con materiales que se encuentran en las cercanías, para necesitar la menor transformación posible y el menor transporte.
  • Conocimientos del entorno, cuidados geográficos, zonas de interés y especies a proteger. Para cada proyecto, producimos unos impactos medioambientales específicos, dependiendo principalmente del entorno de la obra, más que del tipo de obra en particular.
  • Implantar el tratamiento independiente de los residuos y la correcta segregación para su gestión. Tener en cuenta el principio de jerarquía que expone el artículo 1.1 de la Ley 10/1998: reducir la producción de residuos, reutilizar lo que se pueda, reciclar lo que no se pueda reutilizar, seleccionar en origen los materiales reciclables o valorizables, valorizar energéticamente todo lo que no se pueda reutilizar o reciclar, depositar en vertedero controlado todos aquellos residuos que no tengan valor económico.
  • Conocimiento de la ubicación de vertederos y plantas de tratamiento y valorización. Los RCD exigen la disponibilidad de plantas de tratamiento no muy alejadas de la obra. Se pueden emplear plantas de transferencia para ahorrar costes de transporte, pero aun así, los RCD no soportan económicamente mucha manipulación ni traslados a grandes distancias, algo que, por otra parte, está contraindicado por el consumo de combustible y emisión de CO2.
  • Extensión de las buenas prácticas ambientales de obra a trabajadores, subcontratistas. Normas de limpieza de maquinaria o camiones, optimización de las cargas en los trasportes de materiales e incluso intervención en los métodos de embalaje.
  • Tratar de reducir al mínimo posible la utilización de materiales que produzcan residuos peligros. Si bien la mayor parte de los residuos que se generan en actividades de construcción y demolición no suelen revestir características de peligrosidad, sí existen algunas familias de materiales que pueden ser clasificados como residuos peligrosos (Real Decreto 952/1997):  aditivos de hormigón (inflamable); adhesivos, másticos y sellantes (inflamable, tóxico o irritante); emulsiones alquitranadas (tóxico, cancerígeno); materiales a base de amianto, en forma de fibra respirable (tóxico, cancerígeno); madera tratada con fungicidas, pesticidas, etc (tóxico, ecotóxico, inflamable); revestimientos ignífugos halogenados (ecotóxico, tóxico, cancerígeno); equipos con PCB (ecotóxico, cancerígeno); luminarias de mercurio (tóxico, ecotóxico); sistemas con CFCs; elementos a base de yeso (fuente posible de sulfhídrico en vertederos, tóxico, inflamable); envases que hayan contenido sustancias peligrosas (disolventes, pinturas, adhesivos, etc.).

A pesar de todo, es imposible pensar en construcción sostenible si no existe una planificación, un diseño y una dirección sostenible. Sólo podemos avanzar en la sostenibilidad con el diálogo de las partes implicadas en el proceso. Hemos colocado al constructor la etiqueta de productor de residuos, y cargamos toda la responsabilidad en la gestión de los residuos, pero no se puede construir sostenible si no se proyecta sostenible o la dirección de la obra no se involucra con decisiones que ayuden a reducir el impacto medioambiental de la obra.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s