Malas Noticias.
22 mayo 2010
No me voy a extender. Ha sido portada hoy en la mayoría de los diarios, y quien quiera más información lo tendrá fácil. Pero es evidente que la ruptura en las negociaciones para la fusión de Unicaja y Cajasur, y la posterior intervención de ésta por el Banco de España no es una buena noticia.
El sistema financiero español, puesto en tela de juicio tras la tragedia griega, está ávido de muestras de fortaleza. Y es que la economía española no puede soportar más signos de desconfianza.
Es más. Para las empresas andaluzas, principalmente las relacionadas con la construcción, bajo mínimos tras más de dos años de crisis, es imprescindible la existencia de una caja lo suficientemente fuerte como para hacer frente sus necesidades de crédito.
Es por eso que la decisión del Consejo de la caja cordobesa, dominado por la Iglesia católica, no deja de ser incomprensible. Más aún tras el acuerdo de los sindicatos con Medel para llevar a cabo el plan de ajuste que había presentado Unicaja.
Tras la aprobación por las Cortes Generales el 22 de diciembre de la Ley 25/2009, Ley Ómnibus, ha entrado en vigor la modificación de la Ley de Colegios Profesionales.
A tenor del texto, hablar de modificación se nos antoja quedarse corto. La ley supone un ataque a la línea de flotación de la mayoría de colegios profesionales. La supresión de la colegiación obligatoria para el ejercicio profesional y la implantación del visado voluntario cortan las dos principales vías de ingresos actuales, poniendo en tela de juicio la supervivencia de los colegios, al menos, tal y como los conocemos actualmente.
Particularizando ahora en lo que a la Arquitectura Técnica se refiere, estas modificaciones, junto con muchas otras, nos pone de golpe en Europa, algo que estábamos esperando desde hace tiempo, y que no hemos dudado en celebrar en lo que a otras cuestiones se refiere, como la implantación del grado universitario y la libre circulación laboral.
El hecho de que la Ley esté enmarcada en un contexto de crisis no debe llevarnos a engaño. No forma parte de un conjunto de soluciones coyunturales. Tampoco es la panacea que nos va a ayudar a salir del túnel en el que se encuentra el sector. Tenemos problemas estructurales que no se pueden resolver si no es en un marco mucho más amplio. Son medidas que obligan a modernizar una estructura que no ha sabido hacerlo por sí sola, y que se ha ido contentando con renovar la piel, dejando una estructura obsoleta.
Los colegios deben reinventarse. Y deben hacerlo a la par que sus profesionales.
Su funcionamiento deberá ser similar al de otras entidades homólogas en Europa.
A partir de ahora deberán convertirse en entidades donde su pertenencia proporcione un valor añadido. Serán símbolos de excelencia, equiparándose a otras entidades de certificación. Los trabajos de sus profesionales deberán tener un nivel de exigencia mayor que la media, y deberán ser percibidos de la misma manera por la sociedad.
La liberalización de la acreditación debe tener como contrapartida una labor fundamental en el fomento de relaciones comerciales con el exterior, ampliando los mercados de trabajo a sus propios profesionales. En esto debe ser fundamental una apuesta prioritaria por la formación.
Tal y como pasa actualmente, los servicios deberán ir paralelos a los de una entidad encargada de la responsabilidad civil. Esto deberá abaratar los costes para los afiliados, teniendo en cuenta siempre que los trabajos tendrán que pasar filtros de exigencia superiores.
Todos estos cambios deberán realizarse de la mano de sus propios colegiales. De nada servirá elevar el estándar de exigencia si no hay implicación para el mismo. O promover la ampliación de mercados sin la motivación aperturista de los afiliados. El paso principal es asumir que no sólo los colegios, tal y como los conocemos actualmente, están en vías de extinción. Es la profesión la que debe reinventarse.
Material anti-contaminación.
21 noviembre 2009
En febrero se presentó en CEVISAMA una gama de placas cerámicas dedicadas al revestimiento de fachadas con un esmalte que tiene la propiedad de oxigenar los óxidos de nitrógeno derivados de la polución y convertirlos en compuestos inocuos. Los óxidos de nitrógeno se producen por la combustión de combustibles fósiles, siendo las fuentes emisoras más activas: automóviles, transportes y otras fuentes móviles, las plantas termoeléctricas e incineradoras y otras industrias responsables de la contaminación.
El revestimiento, colocado en las fachadas de los edificios en núcleos urbanos para la descontaminación se basa en la recogida, por su estructura y composición, de los óxidos de nitrógeno del aire contaminado. Posteriormente, gracias a la composición del esmalte de TiO2 y potenciadores se logra que las piezas se activen fotocatalíticamente por los rayos U.V. del sol. Los compuestos nitrogenados inertes de la superficie una vez transformados, son solubles al agua por lo que se autolimpian, fácil y sencillamente con la lluvia, la niebla o una humedad alta, dejando la superficie lista para volver a actuar.
Según el fabricante, CERACASA, el material es capaz de descomponer 31.2 mg/m2/hora. Los ensayos y controles de este nuevo producto han sido realizados por el Instituto de Tecnología Química (ITQ) de la Universidad Politécnica de Valencia. Más información: ww.ceracasa.com